Suficiencia de las Escrituras

1 A- En el desarrollo histórico del debate entre la Biblia o la Iglesia creo que es un aparente empate técnico si el mismo se lleva en sanos términos. 
La razón es muy simple. Es un gran juego semántico:

Si decimos que la Iglesia es el conjunto de Elegidos a lo largo de las edades es obvio que la Iglesia es primero. Porque antes del Libro de Job que es el más antiguo ya había Elegidos (Jesús en Lucas 11:51 llamó Justo a Abel).

En cambio si se usa el típico argumento que dicen que Jesús vino a fundar una Iglesia y no a Escribir una Biblia, podemos citar que el concepto de Biblia como conjunto de Libros Sagrados ya existía desde la época del anterior al Nuevo Testamento y a la fundación de la Iglesia según la Iglesia Católica:

1 de macabeos 12: 9,

Nosotros, aunque no tenemos necesidad de esto por tener como consolación los libros santos que están en nuestras manos,

9.ἡμεῖς οὖν ἀπροσδεεῖς τούτων ὄντες παράκλησιν ἔχοντες τὰ βιβλία τὰ ἅγια τὰ ἐν ταῖς χερσὶν ἡμῶν

Además si vamos a la era apostólica también existía desde ahí la concepción de que la Biblia era un Libro de la Ley, y al decir Ley no se limita solo a la Torah sino a los Profetas también. 
Esto es evidente cuando Pablo al citar a Isaías lo considera Ley:

1 Corintios 14:21,

En la Ley está Escrito: "POR HOMBRES DE LENGUAS EXTRAÑAS Y POR BOCA DE EXTRAÑOS HABLARE A ESTE PUEBLO"

Está citando Isaias 28:11.

O Juan 10:34,

"Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?"

Ahí cita el Salmo 82:6

Por lo tanto queda demostrado que la Iglesia aún en período de formación del Nuevo Testamento ya tenía una Biblia con la cual regir Su conducta.

B- Muchas veces en este debate nos vemos confrontados en base a demonios semánticos. Dejaré un ejemplo a continuación:

¿ASI O MAS CLARO?

"Es cierto que la Iglesia es columna de la verdad, pero de ello no se desprende que las Escrituras obtengan su autoridad de la Iglesia. La proclama del rey se fija sobre el pilar, y este la sostiene, para que todos puedan leerla, pero dicha proclama no recibe su autoridad del Pilar, sino del rey. Igualmente, la Iglesia predica las Escrituras, pero estas no obtienen su autoridad de ella, sino del Señor. Si la Palabra de Dios fuera de origen divino solo porque la Iglesia la predicara, de ello se desprendería que hemos de edificar nuestra fe sobre la Iglesia y no sobre la Palabra, contrariamente a lo que dice esta: "Edificados sobre el fundamento [esto es, sobre la doctrina] de los apóstoles y profetas"(Ef. 2:20)"

Thomas Watson. Sobre la Escritura.

Si bien la Iglesia es la autoridad que recopiló y formalizó el Canon nunca se negó que la autoridad provenga de Cristo. 

Para matar esa falacia de muñeco de paja dejo el Canon del CV I que dice:
 
D-1787 [De las fuentes de la revelación]. Ahora bien, esta revelación sobrenatural, según la fe de la Iglesia universal declarada por el santo Concilio de Trento, «se contiene en los libros escritos. y en las tradiciones no escritas, que recibidas por los Apóstoles de boca de Cristo mismo, o por los mismos Apóstoles bajo la inspiración del Espíritu Santo transmitidas como de mano en mano, han llegado hasta nosotros» [Conc. Trid., v. 783]. Estos libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, íntegros con todas sus partes, tal como se enumeran en el decreto del mismo Concilio, y se contienen en la antigua edición Vulgata latina, han de ser recibidos como sagrados y canónicos. Ahora bien, la Iglesia los tiene por sagrados y canónicos, no porque compuestos por sola industria humana, hayan sido luego aprobados por ella; ni solamente porque contengan la revelación sin error; sino porque escritos por inspiración del Espíritu Santo, TIENEN A DIOS POR AUTOR, y como tales han sido transmitidos a la misma Iglesia [Can. 4].

Con esto vemos que tales "demonios semánticos" llevan muchas veces a la generación de todo tipo de sofismas o falacias (en este caso de falsa dicotomía) con el fin de ganar debates. Y lo que realmente termina haciendo es generar confusión en el auditorio.

2- Sabemos que la Biblia es la Palabra de Dios (Mr 7:13). Y que Su propósito es darnos el conocimiento necesario para Salvación (Jn 21:25), eso se llama Suficiencia Material, y eso tenemos todos los Cristianos, porque si es por ello tan solo un versículo de la Biblia es suficiente para esa misión (Rom 10:9 por ejemplo) .

La discusión gravita en la suficiencia formal, o sea que la Institución depositaria de esa Revelación confirme o no su validez, ya que es Ella quien hace el correcto uso de la misma (2 Tim 3:16).

Como se dijo anteriormente si tomamos el debate desde lo semántico, terminaría todo en un empate técnico debido a que la Biblia es primeramente Inspirada por Dios (2 Ped 1:21) y por ende, de Él es Su procedencia.
Pero al ser la Iglesia la depositaria de la Revelación, solo Ella tiene el derecho a formarse su criterio en base al libre exámen de los Textos (OJO, NO HABLO DE LIBRE INTERPRETACIÓN) en cuestión.

Para saber el criterio acerca del reconocimiento de cuales Escritos son considerados Inspirados la respuesta la encontramos en la obra de Agustín "De la Doctrina Cristiana", libro 2 Capítulo 8:

 
12. Volvamos, pues, la consideración al tercer grado del cual propuse tratar y exponer lo que el Señor me sugiriese. El más diligente investigador de las Sagradas Escrituras será, en primer lugar, el que las hubiere leído íntegramente y las tenga presentes, si no en la memoria, a lo menos con la constante lectura, sobre todo aquellas que se llaman canónicas. Porque las demás las leerá con más seguridad una vez instruido en la fe de la verdad, y así no se adueñarán de su débil ánimo, ni perjudicarán en algo contra la sana inteligencia burlándose de él con peligrosas mentiras y falsas alucinaciones. En cuanto a las Escrituras canónicas, siga la autoridad de la mayoría de las Iglesias católicas, entre las cuales sin duda se cuentan las que merecieron tener sillas apostólicas y recibir cartas de los apóstoles. El método que ha de observarse en el discernimiento de las Escrituras canónicas es el siguiente: Aquellas que se admiten por todas las Iglesias católicas, se antepongan a las que no se acepten en algunas; entre las que algunas Iglesias no admiten, se prefieren las que son aceptadas por las más y más graves Iglesias, a las que únicamente lo son por las menos y de menor autoridad. Si se hallare que unas son recibidas por muchas Iglesias y otras por las más autorizadas, aunque esto es difícil, opino que ambas se tengan por de igual autoridad.
 
 
El criterio para definir el Canon es la Autoridad de la Iglesia, en especial aquellas que Son Tronos Apostólicos y aquellas que recibieron Cartas de los mismos. Aparte del grado de aceptación de los Libros por las diferentes Iglesias.
 
 

 

3- Como reflexión final:

La lucha hoy día es contra las sectas pseudo-cristianas que sin la más mínima capacitación terminan transformando la Biblia en un ídolo.