Doctrina de la muerte

¿Qué pasa cuando morimos?

A- Antes de comenzar este estudio es mejor discernir términos los cuales se tienden a confundir y por eso se cae en errores :

Período intermedio: es el período que comprende desde la muerte hasta la resurrección.

Tribunal de Cristo: es donde compareceremos los cristianos después de morir y resucitar para recibir las recompensas de nuestras obras en Cristo ( Rom 14:10, 2 Cor 5:10).

Juicio ante el Gran Trono Blanco: es donde comparecerán los impíos después de resucitar y antes de ser arrojados al infierno (Ap 20:11-14).

Primer resurrección: es la resurrección de los justos que consta de tres partes (Ap 20:6):

La primera ya se dio, fue cuando resucitaron los muertos en Dios antes de Cristo ( Mt 27:51-53). 
La segunda parte que va desde Cristo hasta el arrebatamiento (2 Tes 4:16-17). 
La tercer parte los muertos en el milenio en Dios, sobrevivientes del anticristo ( Ap 20:4)

Segunda resurrección: es la resurrección de los impíos previa sentencia al infierno , conocida como " muerte segunda " (Ap 20:12-14).

Infierno Gehenna o abadon en hebreo (Job 26:6, Prov 27:20) / lago de fuego: destino final de los impíos (Ap 20:15).

Seol ( hebreo ) / hades ( griego ): lugar transitorio donde van las almas. 
En el Antiguo Testamento los justos iban a una sección paradisíaca llamada " seno de Abraham " ( Lc 16:22), mientras que los impíos iban a la " lugar de tormento" /del griego " bazanizo " (Lc 16:28).
Hoy día solo los impíos van al Hades ( lugar de tormento ) hasta la segunda resurrección.

Abismo / sima: grieta que separa al seno de Abraham de la llama (Lc 16:26 , Ap 20:3).

Tartaro ( griego ): son prisiones de oscuridad dentro del abismo (Sal 63:9, Ef 4:9) en las cuales demonios muy feroces y de alto rango están reservados para el juicio que ha de venir sobre el mundo (2 Ped 2:4 -" arrojó al infierno" , así se tradujo " tartaro "- ; Jd 6).

Libro de la vida: libro donde están Escritos los nombres de los elegidos y está en manos de Dios ( Ap 20:15).

Los libros: libros donde están Escritas las obras de los impíos ( Ap 20:12).

Cielo: Parte de la atmósfera y del espacio exterior vistos desde la Tierra, en la que están las nubes y en donde se ven el Sol, la Luna y las estrellas.
También es el lugar donde está Dios en Su Gloria. Los ángeles, demonios de altas jerarquías y el paraíso.
Con respecto al cielo en el Nuevo Testamento hay 3 palabras griegas para mencionarlo:

Aeros: firmamento que llega hasta la atmósfera ( Ef 2:2). Conocido también como primer cielo.

Uranos: el espacio exterior, aunque también cuando se habla del cielo en general ( Juan 3:13). Conocido también como segundo cielo.

Epi uranos ( sobre el espacio ): dónde está Dios, los ángeles, el paraíso y demonios de alta jerarquía ( Ef 6:12) .Conocido también como Tercer Cielo ( 2 Cor 12:2). 
En la cultura hebrea existía esta concepción, ya que en el Antiguo Testamento aparece la palabra Cielo en plural (Shamaim, Gn 1:1)

Paraíso ( palabra persa que significa Jardín ) : lugar donde van las almas de los justos en la era del Nuevo Testamento después de morir previo a la primera resurrección. Y también se encuentran los ya resucitados del Antiguo Testamento ( Ap 2:7).

Con estos términos clarificados y los versículos a la vista podemos ahora armar el rompecabezas con respecto al destino final de las almas, y los tiempos exactos de aplicación de cada uno de ellos.

B- Hoy día en época del Nuevo Testamento tenemos la certeza que al morir nuestra alma irá al Tercer Cielo. 
Esto lo sabemos porque después de la muerte de Cristo la separación entre Dios y el Hombre fue quitada ( Heb 4:16) . Por eso estamos para Dios sentados en tronos celestiales ( Ef 2:6). 
Otra evidencia son las almas de los mártires muertos a manos del anticristo. Están en un altar en la presencia de Dios ( Ap 6:9-11).

Observación: El asunto del purgatotio se tratará en otro estudio aparte.

En el Antiguo Testamento quien moría iba al Seol / Hades a la sección correspondiente sea el seno de Abraham o el lugar de tormento ( Lc 16:19-31).

Hoy día los santos esperamos ser resucitados para que a su debido tiempo ( un poco antes del comienzo del reinado milenal del Mesías ) ser recompensados por nuestras obras en Jesús para así después de obtener nuestra corona de la vida y las recompensas correspondientes.
Después de ésto gobernaremos con Él como sacerdotes y reyes por mil años; y después del milenio y un poco de tiempo estaremos con Él durante toda la eternidad.

C- Seno de Abraham en el Tanakh

Lo podemos apreciar cuando Jesús hace la citación de Exodo 3:6 a los saduceos en Mt 22:32 :

"Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob." 

Aparte que nos da Su interpretación, nos confirma que hay un lugar para los justos, porque si sus espíritus viven es porque están en algún lugar en el Seol/Hades . 
Cabe resaltar que la creencia popular en el judaísmo era incierta y habían varias concepciones, la farisáica era la correcta.

En Hebreos 3:7-11 dice: 

7 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo:
Si oyereis hoy su voz,

8 No endurezcáis vuestros corazones,
Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto,

9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron,
Y vieron mis obras cuarenta años.

10 A causa de lo cual me disgusté contra esa generación,
Y dije: Siempre andan vagando en su corazón,
Y no han conocido mis caminos.

11 Por tanto, juré en mi ira:
No entrarán en mi reposo. 

Esto es una citación del Salmo 95:7-11.
Aquí está hablando de un reposo para los justos el cual la generación incrédula que salió con Moisés no alcanzó. Repito la idea de la citación anterior de Éxodo 3:6 , si están reposando y están espiritualmente vivos es porque están en algún lugar, además ambas citaciones son anteriores a la instauración del Nuevo Pacto. 

El seno de Abraham está expresado de manera implícita como la Trinidad, la omnipresencia de Dios y unas cuantas Doctrinas más.

Si se niega este argumento, se niegan todas las otras Doctrinas implícitas.

D- Doctrina del infierno en los santos padres de la Iglesia.

Dejo esta información para desmentir a los argumentos sectarios que afirman que esta Doctrina es un invento del siglo IV DC.

1- Ignacio de Antioquía (110 DC), Carta a los efesios, párrafo 16:

No nos engañemos, hermanos. Los que corrompen las casas (familias) no van a heredar el reino de Dios. Así pues, si a los que hacen estas cosas según la carne se les da muerte, cuánto más si un hombre, con mala doctrina, corrompe la fe de Dios por la cual Jesucristo fue crucificado. Este hombre, habiéndose corrompido a sí mismo, irá al fuego que nunca se apaga; y lo mismo irán los que le escuchan y hacen caso de él.

http://escrituras.tripod.com/Textos/EpIgnacio.htm

2- Policarpo de Esmirna (135 DC), Martirio de Policarpo:

-"Me amenazas con un fuego que dura una hora, y luego se apaga y te olvidas del juicio venidero y del fuego eterno, en el que arderán para siempre los impíos. ¿Pero a qué tantas palabras? Ejecuta pronto en mi tu voluntad, y si hallas un nuevo género de suplicio, estrénalo en mi".

http://www.primeroscristianos.com/index.php/actas/item/313-acta-del-martirio-de-san-policarpo-de-esmirna-ano-155-d-c/313-acta-del-martirio-de-san-policarpo-de-esmirna-ano-155-d-c

2- Justino Mártir (150 DC):

A- Apología 1, capítulo 28:

“Porque entre nosotros, el príncipe de los malos demonios se llama serpiente y Satanás y diablo o calumniador, como os podéis enterar, si queréis averiguarlo, por nuestras escrituras; y que él y todo su ejército juntamente con los hombres que le siguen haya de ser enviado al fuego para ser castigado por eternidad sin término, cosa es que de antemano fue anunciada por Cristo”

http://www.newadvent.org/fathers/0126.htm

B- Apología 2, capítulo 9:

“Y no se nos objete lo que suelen decir los que se tienen por filósofos, que no son más que ruido y espantajos lo que nosotros afirmamos sobre el castigo que los inicuos han de sufrir en el fuego eterno’

http://www.newadvent.org/fathers/0127.htm

3- Discurso a Diogeneto (siglo II),  Capítulo 10:

“Entonces, estando en la tierra, contemplarás que Dios ejerce su gobierno en los cielos; entonces comenzarás a hablar de los misterios de Dios; entonces amarás y admirarás a los que son torturados por no querer negar a Dios; entonces condenarás el engaño y el error del mundo, cuando conozcas la vida verdadera del cielo, cuando desprecies lo que aquí parece ser la muerte, cuando temas la verdadera muerte reservada a los condenados al fuego eterno, castigo definitivo de quienes sean entregados. Entonces admirarás y considerarás bienaventurados a quienes soportan el fuego terreno por causa de la justicia, cuando conozcas aquel fuego…”

http://www.newadvent.org/fathers/0101.htm

4- Atenágoras (siglo II), Legación a favor de los cristianos, capítulo 31:

“Porque si creyéramos que no hemos de vivir más que la vida presenta, cabría sospechar que pecáramos sometidos a la servidumbre de la carne y de la sangre, o dominados por el lucro y el deseo; pero sabiendo como sabemos que dios vigila nuestros pensamientos y nuestras palabras de noche como de día, y que El es todo luz y mira aun dentro de nuestro corazón; creemos que, salidos de esta vida, viviremos otra mejor, a condición de que permanezcamos con Dios y por Dios inquebrantables y superiores a las pasiones, con alma no carnal, aun en la carne, sino con espíritu celeste; o cayendo con los demás nos espera vida peor en el fuego (porque Dios no nos creó como rebaños o bestias de carga, de paso, y sólo para morir y desaparecer); con esta fe, decimos, no es lógico que nos entregamos voluntariamente al mal y nos arrojemos a nosotros mismos en manos del gran juez para ser castigados”.

http://www.newadvent.org/fathers/0205.htm

5- Ireneo de Lyon (180 DC), Contra los herejes libro IV, capítulo 28, verso 2:

“En el Nuevo Testamento [1062] creció la fe de los seres humanos en Dios, al recibir al Hijo de Dios como un bien añadido a fin de que el hombre participara de Dios. De modo semejante se incrementó la perfección de la conducta humana, pues se nos manda abstenernos no sólo de las malas obras, sino también de los malos pensamientos (Mt 15,19), de las palabras ociosas, de las expresiones vanas (Mt 12,36) y de los discursos licenciosos (Ef 5,4): de esta manera se amplió también el castigo de aquellos que no creen en la Palabra de Dios, que desprecian su venida y se vuelven atrás, pues ya no será temporal sino eterno. A tales personas el Señor dirá: «Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno» (Mt 25,41), y serán para siempre condenados. Pero también dirá a otros: «Venid, benditos de mi Padre, recibid en herencia el reino preparado para vosotros desde siempre» (Mt 25,34), y éstos recibirán el Reino en el que tendrán un perpetuo progreso. Esto muestra que uno y el mismo es Dios Padre, y que su Verbo siempre está al lado del género humano, con diversas Economías, realizando diversas obras, salvando a quienes se han salvado desde el principio -es decir, a aquellos que aman a Dios y según su capacidad siguen a su Palabra-, y juzgando a quienes se condenan, o sea a quienes se olvidan de Dios, blasfeman y transgreden su Palabra.”

http://www.earlychristianwritings.com/text/irenaeus-book4.html

6- Tertuliano (220 DC), De la penitencia, capítulo 12:

“Si rehúsas la penitencia pública, medita en tu corazón acerca de la gehena que para ti ha de ser extinguida mediante la penitencia. Imagínate ante todo la gravedad de la pena, a fin de que no vaciles en asumir el remedio. ¿Cómo debemos considerar esta caverna del fuego eterno, cuando a través de algunas de sus chimeneas se producen tales erupciones de vigorosas llamas, que han hecho desaparecer las ciudades cercanas o están a la espera de que esto les ocurra cualquier día? Montes altísimos saltan hechos pedazos a causa del fuego que encierran, y resulta para nosotros un indicio de la perpetuidad de este fuego el hecho de que, por más que estas erupciones quebranten y destrocen las montañas, nunca cesa esta actividad. ¿Quién ante estas conmociones de los montes podrá dejar de considerarlas como un indicio del amenazante juicio? ¿Quién podrá pensar que tales llamaradas no sean una especie de armas arrojadizas que provienen de un fuego colosal e indescriptible?

http://www.newadvent.org/fathers/0320.htm

B- Apologeticum, capítulo 18:

Mandóles predicar también como acabado este siglo han de resucitar todos los muertos del mundo (176), reuniéndose á los |211mismos cuerpos las almas, cuyos méritos se han de liquidar con riguroso examen (177), premiando á los honradores de Dios con vida eterna, y castigando á los profanos con fuego eterno y continuo.

http://www.tertullian.org/articles/manero/manero2_apologeticum.htm

7- Cipriano (240 DC), Ad demetrianum, 24:

“Que gloria para los fieles habrá entonces, qué castigo para los no creyentes, qué dolor para los infieles no haber querido creer en otro tiempo en este mundo y no poder volverse ahora atrás y creer. La gehena siempre en llamas y un fuego devorador abrasará a los que allí vayan, y no tendrán descanso sus tormentos ni fin en ningún momento. Serán conservadas las almas con los cuerpos para sufrir con inacabables suplicios. Allí veremos siempre al que aquí nos miró por un tiempo, y el breve placer que tuvieron los ojos crueles en las persecuciones será contrapesado por el espectáculo sin fin, según el testimonio de la Sagrada Escritura, cuando dice> Su gusano no morirá, y su fuego no se extinguirá, y servirán de espectáculo a todos los hombres..Entonces será baldío el arrepentimiento, vanos los gemidos y sin eficacia los ruegos. Tarde creen en la pena eterna los que no quisieron creer en la vida eterna”

https://www.google.com.uy/url?sa=t&source=web&rct=j&url=http://www.documentacatholicaomnia.eu/03d/0200-0258,_Cyprianus_Carthaginensis,_Liber_ad_Demetrianum_%5BSchaff%5D,_EN.pdf&ved=0ahUKEwjIj7W18qzQAhXFG5AKHdUfDTgQFgglMAQ&usg=AFQjCNGAsE8v5nno0qncrf7kTt_ErFEfrw&sig2=rsL3YpW-Ug35kIbLOgxUAQ

 

E- Como información adicional la Iglesia condenó la apocatástasis (herejía origenista que sostiene la salvación universal) fue condenada por la Iglesia en los siguientes documentos:

1) en el Sínodo Endemousa de Constantinopla, del año 543 DC (Denz. 211)

2) En el Concilio Constantinopolitano II o de los Tres Capítulos del año 553 DC (Denz. 223)

3) En el Concilio IV de Letrán del año 1215 DC (Denz. 429)

4) en la Constitución Dogmática Benedictus Deus, de Benedicto XII, dada el 29 en el año 1336 DC (Denz. 530).