Israel y la Iglesia ¿Cuál es pueblo elegido?

1- Israel y la Iglesia ¿Cuál es pueblo elegido?

No es que haya dos pueblos, hay uno solo (Ef 2:11-16). 

La cuestión es que el olivo fue plantado en Israel. La salvación siempre fue universal porque desde el Antiguo Pacto Dios hacía conocer Su Nombre a las naciones para ser temido y que los extranjeros se conviertan (Josué 2:9-11, Rahab y Ruth son claros ejemplos). 

En la Torah / Pentateuco hay leyes con respecto a los extranjeros (Ex 22:21-24 Lv 19:33-34,Dt 23:9) Jesús mismo dice que la Reina del Sur (Saba) condenará a ésta generación debido a su Fe ( Lc 11:31, 2 Cron 9:1-12).

El Evangelio es predicado primeramente al Judío, primeramente no quiere decir que son principales, sino que es un orden de operación (para salvar como para condenar, Rom 1:16,2:10-11) porque como dijo Jesús, la salvación viene de los judíos (Jn 4:22) y a ellos les fue encomendada la Palabra de Dios (Rom 3:2) . 

Jesús les decía hijos del diablo a los judíos (Jn 8:44) , por lo tanto el linaje a nadie salva, sino la Fe (Hab 2:4, Rom 1:17). 

La importancia de Jerusalén es que desde ahí el Mesías gobernará el mundo en el milenio (Is 62:1-10, Ap 20:4-9). 

En Romanos cuando se dice que todo Israel será salvo (Rom 11:26), es para la última generación de israelíes genéticamente descendientes de Jacob , mejor conocidos como los 144000 sellados (Ap 7:1-8). Después que Dios haga entrar a la plenitud de los gentiles (Rom 11:25) tratará con ellos cara a cara para que después de ser perseguidos por el anticristo (Ap 12:6-13),ellos creerán en Jesús y puedan salvarse y ser librados de su persecución (Ap 14:1-5) .

Nadie discute que la Iglesia sea el conjunto de escogidos a lo largo de las edades, pero si vamos al uso de esa palabra a lo largo de la Biblia, vemos que adquiere otra significación desde la perspectiva y contexto en que se usa. En especial desde la histórica enmarcada dentro del Plan Divino. 

Lucas, que es de origen gentil la usa marcando un cambio en el rumbo ya trazado por los judíos debido al contexto histórico en que Escribió, porque en pocas palabras confirma el sentido del autor de Hebreos cuando dice que la Ley tenía la sombra de los bienes venideros ( Heb 10:1) , mientras nosotros tenemos la sustancia de los mismos. 

Dándonos a entender que vivimos en otro tiempo profético. 

Otra cosa a tener en cuenta es que Lucas jamás usa la palabra "Iglesia" en el Evangelio que lleva su nombre pero si en el Libro de Hechos que es la continuación de éste y fue Escrito por la misma persona. 

Por lo tanto hebraizar una palabra que fue Escrita por un gentil para gentiles es desviar el verdadero significado del mensaje e indirectamente un acto judaizante.

2- En Galatas se argumenta la unidad esencial entre el Pacto con Abraham y con Cristo. Y que el Pacto de la Ley es un Pacto aparte del Pacto Abrahamico.

Los que estan en el Nuevo Pacto en Cristo estan en el Pacto Abrahamico y son coherederos de las promesas.

Entonces hay una unidad esencial entre los dos pactos pero no con el pacto de la Ley.

En ambos pactos se administraba la Salvación por Gracia y estando aun la Ley vigente como pacto los judíos eran justificados no por las obras de la Ley sino por la Fe tal como Abraham, es decir el Pacto de la Ley estaba subordinado al Pacto de Abraham.

David fue justificado por la fe porque el Pacto abrahamico estaba aun vigente en su época y no fue anulado aunque la Ley estaba como una añadidura.

El Pacto con Abraham es un Pacto de promesas y el Nuevo Pacto es el pacto en su cumplimiento.

Ese pacto de promesas esta vigente junto con el Pacto de la Ley antes de Cristo y los hombres fueron justificados en base al pacto de Abraham es decir por Fe y no por la Ley.

Aunque igualmente estaban sujeto a guardar la Ley no eran por ello justificados.

Pero una vez venid Cristo la Ley pierde su papel de tutor y se cumple las promesas del Pacto con Abraham.

3A- II Las etapas de la revelación

Desde el origen, Dios se da a conocer

54 "Dios, creándolo todo y conservándolo por su Verbo, da a los hombres testimonio perenne de sí en las cosas creadas, y, queriendo abrir el camino de la salvación sobrenatural, se manifestó, además, personalmente a nuestros primeros padres ya desde el principio" (DV 3). Los invitó a una comunión íntima con Ël revistiéndolos de una gracia y de una justicia resplandecientes.

55 Esta revelación no fue interrumpida por el pecado de nuestros primeros padres. Dios, en efecto, "después de su caída [...] alentó en ellos la esperanza de la salvación con la promesa de la redención, y tuvo incesante cuidado del género humano, para dar la vida eterna a todos los que buscan la salvación con la perseverancia en las buenas obras" (DV 3).

«Cuando por desobediencia perdió tu amistad, no lo abandonaste al poder de la muerte [...] Reiteraste, además, tu alianza a los hombres  (Plegaria eucarística IV: Misal Romano).

B- La alianza con Noé

56 Una vez rota la unidad del género humano por el pecado, Dios decide desde el comienzo salvar a la humanidad a través de una serie de etapas. La alianza con Noé después del diluvio (cf. Gn 9,9) expresa el principio de la Economía divina con las "naciones", es decir con los hombres agrupados "según sus países, cada uno según su lengua, y según sus clanes" (Gn 10,5; cf. Gn 10,20-31).

57 Este orden a la vez cósmico, social y religioso de la pluralidad de las naciones (cf. Hch 17,26-27), está destinado a limitar el orgullo de una humanidad caída que, unánime en su perversidad (cf. Sb 10,5), quisiera hacer por sí misma su unidad a la manera de Babel (cf. Gn 11,4-6). Pero, a causa del pecado (cf. Rm 1,18-25), el politeísmo, así como la idolatría de la nación y de su jefe, son una amenaza constante de vuelta al paganismo para esta economía aún no definitiva.

58 La alianza con Noé permanece en vigor mientras dura el tiempo de las naciones (cf. Lc 21,24), hasta la proclamación universal del Evangelio. La Biblia venera algunas grandes figuras de las "naciones", como "Abel el justo", el rey-sacerdote Melquisedec (cf. Gn 14,18), figura de Cristo (cf. Hb 7,3), o los justos "Noé, Daniel y Job" (Ez 14,14). De esta manera, la Escritura expresa qué altura de santidad pueden alcanzar los que viven según la alianza de Noé en la espera de que Cristo "reúna en uno a todos los hijos de Dios dispersos" (Jn 11,52).

C- Dios elige a Abraham

59 Para reunir a la humanidad dispersa, Dios elige a Abram llamándolo "fuera de su tierra, de su patria y de su casa" (Gn 12,1), para hacer de él "Abraham", es decir, "el padre de una multitud de naciones" (Gn 17,5): "En ti serán benditas todas las naciones de la tierra" (Gn 12,3; cf. Ga 3,8).

60 El pueblo nacido de Abraham será el depositario de la promesa hecha a los patriarcas, el pueblo de la elección (cf. Rm 11,28), llamado a preparar la reunión un día de todos los hijos de Dios en la unidad de la Iglesia (cf. Jn 11,52; 10,16); ese pueblo será la raíz en la que serán injertados los paganos hechos creyentes (cf. Rm 11,17-18.24).

61 Los patriarcas, los profetas y otros personajes del Antiguo Testamento han sido y serán siempre venerados como santos en todas las tradiciones litúrgicas de la Iglesia.

D- Dios forma a su pueblo Israel

62 Después de la etapa de los patriarcas, Dios constituyó a Israel como su pueblo salvándolo de la esclavitud de Egipto. Estableció con él la alianza del Sinaí y le dio por medio de Moisés su Ley, para que lo reconociese y le sirviera como al único Dios vivo y verdadero, Padre providente y juez justo, y para que esperase al Salvador prometido (cf. DV 3).

63 Israel es el pueblo sacerdotal de Dios (cf. Ex 19, 6), "sobre el que es invocado el nombre del Señor" (Dt 28, 10). Es el pueblo de aquellos "a quienes Dios habló primero" (Viernes Santo, Pasión y Muerte del Señor, Oración universal VI, Misal Romano), el pueblo de los "hermanos mayores" en la fe de Abraham (cf. Discurso en la sinagoga ante la comunidad hebrea de Roma, 13 abril 1986).

64 Por los profetas, Dios forma a su pueblo en la esperanza de la salvación, en la espera de una Alianza nueva y eterna destinada a todos los hombres (cf. Is 2,2-4), y que será grabada en los corazones (cf. Jr 31,31-34; Hb 10,16). Los profetas anuncian una redención radical del pueblo de Dios, la purificación de todas sus infidelidades (cf. Ez 36), una salvación que incluirá a todas las naciones (cf. Is 49,5-6; 53,11). Serán sobre todo los pobres y los humildes del Señor (cf. So 2,3) quienes mantendrán esta esperanza. Las mujeres santas como Sara, Rebeca, Raquel, Miriam, Débora, Ana, Judit y Ester conservaron viva la esperanza de la salvación de Israel. De ellas la figura más pura es María (cf. Lc 1,38).

E- III Cristo Jesús, «mediador y plenitud de toda la Revelación» (DV 2)

Dios ha dicho todo en su Verbo

65 "Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por su Hijo" (Hb 1,1-2). Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es la Palabra única, perfecta e insuperable del Padre. En Él lo dice todo, no habrá otra palabra más que ésta. San Juan de la Cruz, después de otros muchos, lo expresa de manera luminosa, comentando Hb 1,1-2:

«Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra [...]; porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado todo en Él, dándonos al Todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin querer otra alguna cosa o novedad (San Juan de la Cruz, Subida del monte Carmelo 2,22,3-5: Biblioteca Mística Carmelitana, v. 11 (Burgos 1929), p. 184.).

F- No habrá otra revelación

66 "La economía cristiana, como alianza nueva y definitiva, nunca pasará; ni hay que esperar otra revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor Jesucristo" (DV 4). Sin embargo, aunque la Revelación esté acabada, no está completamente explicitada; corresponderá a la fe cristiana comprender gradualmente todo su contenido en el transcurso de los siglos.

67 A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas "privadas", algunas de las cuales han sido reconocidas por la autoridad de la Iglesia. Estas, sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de "mejorar" o "completar" la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia. Guiado por el Magisterio de la Iglesia, el sentir de los fieles (sensus fidelium) sabe discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la Iglesia.

La fe cristiana no puede aceptar "revelaciones" que pretenden superar o corregir la Revelación de la que Cristo es la plenitud. Es el caso de ciertas religiones no cristianas y también de ciertas sectas recientes que se fundan en semejantes "revelaciones".

G- Resumen

68 Por amor, Dios se ha revelado y se ha entregado al hombre. De este modo da una respuesta definitiva y sobreabundante a las cuestiones que el hombre se plantea sobre el sentido y la finalidad de su vida.

69 Dios se ha revelado al hombre comunicándole gradualmente su propio Misterio mediante obras y palabras.

70 Más allá del testimonio que Dios da de sí mismo en las cosas creadas, se manifestó a nuestros primeros padres. Les habló y, después de la caída, les prometió la salvación (cf. Gn 3,15), y les ofreció su alianza.

71 Dios selló con Noé una alianza eterna entre Él y todos los seres vivientes (cf. Gn 9,16). Esta alianza durará tanto como dure el mundo.

72 Dios eligió a Abraham y selló una alianza con él y su descendencia. De él formó a su pueblo, al que reveló su ley por medio de Moisés. Lo preparó por los profetas para acoger la salvación destinada a toda la humanidad.

73 Dios se ha revelado plenamente enviando a su propio Hijo, en quien ha establecido su alianza para siempre. El Hijo es la Palabra definitiva del Padre, de manera que no habrá ya otra Revelación después de Él.

http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s1c2a1_sp.html