Seguimiento histórico de la Doctrina de la Predestinación

Si estudiamos el desarrollo de la Doctrina de la Predestinación a nivel Eclesial vemos que en el siglo IV DC hay un antes y un después en san Agustín.
Como bien se sabe después de San Pablo, Agustín fue el Teólogo más influyente en occidente, resultando de manera gravitantes sus intervenciones en materia Eclesiásticas.
 
Con respecto a esto dejo un estudio muy bueno hecho por el Pastor Edgar Pacheco acerca de la Predestinación en la Iglesia Primitiva con citas Pre-nicenas:
 
 
1-El punto de singularidad y meollo del asunto de la Predestinación está en su obra conocida como "Retractaciones", que como su nombre lo dice se retractó de varias cosas que creía a lo largo de su vida.
 
Ahora bien, en lo que a la Predestinación concierne y a las retractaciones es un asunto muy interesante que nos manifiesta un Agustín endeble en su primera Fe hacia temas como lo Soteriológico que después va sutilmente transformando su opinión.
 
A- LAS RETRACTACIONES
 
Traducción: Teodoro C. Madrid
 
Hipona — Antes de 427
 
Dos libros
 
Libro segundo
 
1. Cuestiones diversas a Simpliciano, dos libros (27)
 
1. De los libros que compuse siendo obispo, los dos primeros son para Simpliciano, prelado de la Iglesia de Milán, que sucedió al beatísimo Ambrosio. Tratan de Cuestiones diversas, dos de las cuales las tomé de la Carta del apóstol Pablo a los Romanos para el libro primero.
 
La primera de éstas: «sobre lo que está escrito: ¿Qué diremos por tanto?, ¿que la Ley es pecado? No, hasta donde dice: ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? La gracia de Dios por Jesucristo nuestro Señor1. Donde las palabras del Apóstol: La ley es espiritual, pero yo soy carnal, y lo que sigue, que demuestran que la carne lucha contra el espíritu2, lo expuse de un modo «como que se describe al hombre constituido todavía bajo la ley y aún no bajo la gracia»3. En efecto, mucho después reconocí que esas palabras pueden entenderse también, y más probablemente, del hombre espiritual.
 
B- La segunda cuestión de este libro es: «sobre el lugar donde dice: Pero no sólo (Sara), sino también Rebeca, que tuvo (gemelos) de una sola unión de Isaac, nuestro padre, hasta donde dice: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiese dejado una semilla, seríamos como Sodoma, y semejantes a Gomorra»4. Al solucionar esta cuestión he trabajado ciertamente en favor del libre albedrío de la voluntad humana, pero ha vencido la gracia de Dios; únicamente he podido llegar a eso para que se entienda que el Apóstol dijo con verdad purísima: ¿Quién, en efecto, te conoce? Pero ¿qué tienes que no has recibido? Y si lo has recibido, ¿de qué te glorías como si no lo hubieras recibido?5 Queriendo demostrar eso mismo el mártir Cipriano, lo definió todo con ese mismo título diciendo: «No debemos gloriarnos de nada, cuando nada es nuestro».
 
C- 42. La naturaleza y la gracia, un libro (68)
 
Por entonces llegó también a mis manos un libro de Pelagio, donde defiende, con la argumentación que puede, la naturaleza del hombre contra la gracia de Dios, que es la que justifica al impío79 y la que nos hace cristianos. Así pues, este libro con que respondí, defendiendo la gracia, no contra la naturaleza, sino la que libera y rige la naturaleza, lo he llamado La naturaleza y la gracia. En él «defendí unas palabras que Pelagio puso como de Sixto, obispo de Roma y mártir, como si fuesen verdaderamente del mismo Sixto»; porque yo así lo creía. Pero después leí que eran del filósofo Sexto, y no del cristiano Sixto.
Ese libro comienza así: Librum quem misistis.
 
Fin de la cita y análisis:
 
Aquí se demuestra algo interesante, Agustin defendiendo una postura en base a la autoridad y no en base a la instrospección y reflexión. 
 
Es irónico de su parte porque en su "Tratado del libre albedrío" libro 2, capitulo 1 le pregunta a Evodio si cree que Dios es Quien le dió el libre albedrío al hombre en base a comprenderlo por él mismo o bajo la influencia de la autoridad:
 
Agustín. Pero este último punto, una vez más ¿lo comprendes claramente? ¿o bien estás bajo el influjo del argumento de autoridad y es eso lo que te hace creerlo de grado, incluso sin comprenderlo? Me gustaría saberlo.
 
 
2- Cabe resaltar que más allá de su caracter endeble Agustín siempre dejó a la autoridad de la Iglesia el juicio en materia Doctrinal. Les dejo la cita que así lo confirma:
 
¿QUE GARANTIZA LA VERDAD PARA LOS CRISTIANOS?
 
A- "Pero nosotros tenemos como norma de garantía la siguiente: no tratar de adelantar a la ligera una opinión sobre cuestiones que no se han presentado en algún concilio regional ni se han resuelto en ninguno plenario, sino afirmar con la confianza de la palabra segura lo que bajo el gobierno del Señor Dios nuestro y del Salvador Jesucristo ha sido confirmado con el consentimiento de la Iglesia Universal."
 
San Agustín de Hipona - Tratado sobre el Bautismo. Libro VII, LIII, 102
 
B- "Los que no están en la comunión Católica y se glorían, sin embargo, del nombre cristiano, se ven obligados a oponerse a los creyentes; osan engañar a los indoctos como si se valiesen de la razón, siendo así que el Señor vino cabalmente a traer esta medicina de la fe impuesta a los pueblos. Pero los herejes se ven obligados a hacer eso, como he dicho, porque sienten que serían repudiados con desdén si comparasen su autoridad con la de la Iglesia Católica.
 
Tratan, pues, de superar la autoridad de la Iglesia inconmovible con el nombre y promesa de la razón. Esta temeridad es normal en todos los herejes. Pero aquel emperador clementísimo de la fe nos dotó también a nosotros del magnífico aparato de la invicta razón, valiéndose de selectos varones piadosos y doctos y verdaderamente espirituales. Y al mismo tiempo fortificó la Iglesia con la ciudadela de la autoridad, valiéndose de concilios famosos de todos los pueblos y gentes y de las mismas sedes apostólicas.". (De la utilidad de creer XVII, 35)
 
 
3- Y en efecto, en el siglo VI DC la Iglesia en occidente trató este tema debido a los ataques de herejes pelagianos y semipelagianos sentenciando la postura Sinergista de la Predestinación, o sea la cooperación del hombre después de recibida la Gracia:
 
Concilio de Orange, 529 DC
 
D-200 [III. De la predestinación.] También creemos según la fe católica que,
después de recibida por el bautismo la gracia, todos los bautizados pueden y
deben, CON EL AUXILIO Y LA COOPERACIÓN DE CRISTO, con tal que quieran fielmente
trabajar, cumplir lo que pertenece a la salud del alma. Que algunos, empero,
hayan sido predestinados por el poder divino para el mal, no sólo no lo
creemos, sino que si hubiere quienes tamaño mal se atrevan a creer, con toda
detestación pronunciamos anatema contra ellos. También profesamos y
creemos saludablemente que en toda obra buena, no empezamos nosotros y
luego somos ayudados por la misericordia de Dios, sino que El nos inspira
primero - sin que preceda merecimiento bueno alguno de nuestra parte - la fe
y el amor a El, para que busquemos fielmente el sacramento del bautismo, y
para que después del bautismo, CON AYUDA SUYA, podamos cumplir lo que a El
agrada. De ahí que ha de creerse de toda evidencia que aquella tan maravillosa
fe del ladrón a quien el Señor llamó a la paria del paraíso [Lc. 23, 43], y la
del centurión Cornelio, a quien fué enviado un ángel [Act. 10, 3] y la de
Zaqueo, que mereció hospedar al Señor mismo [Lc. 19, 6], no les vino de la
naturaleza, sino que fué don de la liberalidad divina.
 
B- Concilio de Valence, 855 DC:
 
D-322 Can 8. Mas también sobre la predestinación de Dios plugo y fielmente
place, según la autoridad apostólica que dice: ¿Es que no tiene poder el
alfarero del barro para hacer de la misma masa un vaso para honor y otro para
ignominia? [Rom. 9, 21], pasaje en que añade inmediatamente: Y si queriendo
Dios manifestar su ira y dar a conocer su poder soportó con mucha paciencia
los vasos de ira adaptados o preparados para la ruina, para manifestar las
riquezas de su gracia sobre los vasos de misericordia que preparó para la
gloria [Rom. 9, 22 s]: confiadamente confesamos la predestinación de los
elegidos para la vida, y la predestinación de los impíos para la muerte; sin
embargo, en la elección de los que han de salvarse, la misericordia de Dios
precede al buen merecimiento; en la condenación, empero, de los que han de
perecer, el merecimiento malo precede al justo juicio de Dios. «Mas por la
predestinación, Dios sólo estableció lo que El mismo había de hacer o por
gratuita misericordia o por justo juicio» (3) según la Escritura que dice: El que
hizo cuanto había de ser [Is. 45, 11; LXX]; en los malos, empero, supo de
antemano su malicia, porque de ellos viene, pero no la predestinó, porque no
viene de El. La pena que sigue al mal merecimiento, como Dios que todo lo
prevé, ésa sí la supo y predestinó, porque justo es Aquel en quien, como dice
 
San Agustín (4), tan fija está la sentencia sobre todas las cosas, como cierta su
presciencia. Aquí viene bien ciertamente el dicho del sabio: Preparados están
para los petulantes los juicios y los martillos que golpean a los cuerpos de los
necios [Prov. 19, 29]. Sobre esta inmovilidad de la presciencia de la predestinación de Dios, por la que en El lo futuro ya es un hecho, también se
entiende bien lo que se dice en el Eclesiastés: Conocí que todas las obras que
hizo Dios perseveran para siempre. No podemos añadir ni quitar a lo que hizo
Dios para ser temido [Eccl. 3, 14]. Pero que hayan sido algunos predestinados
al mal por el poder divino, es decir, como si no pudieran serotra cosa, no sólo
no lo creemos, sino que si hay algunos que quieran creer tamaño mal, contra
ellos, como el Sínodo de Orange, decimos anatema con toda detestación [v.
200].
 
C- Concilio de Trento, 1545-1563 DC:
 
D-797 Declara además [el sacrosanto Concilio] que el principio de la
justificación misma en los adultos ha de tomarse de la gracia de Dios
proveniente por medio de Cristo Jesús, esto es, de la vocación, por la que son
llamados sin que exista mérito alguno en ellos, para que quienes se apartaron
de Dios por los pecados, por la gracia de El que los excita y ayuda a
convertirse, se dispongan a su propia justificación, asintiendo y cooperando
libremente [Can. 4 y 5] a la misma gracia, de suerte que, al tocar Dios el
corazón del hombre por la iluminación del Espíritu Santo, ni puede decirse
que el hombre mismo no hace nada en absoluto al recibir aquella inspiración,
puesto que puede también rechazarla; ni tampoco, sin la gracia de Dios, puede
moverse, por su libre voluntad, a ser justo delante de El [Can. 3]. De ahí que,
cuando en las Sagradas Letras se dice: Convertíos a mí y yo me convertiré a
vosotros [Zach. 1, 3], somos advertidos de nuestra libertad; cuando
respondemos: Conviértenos, Señor, a ti, y, nos conertiremos [Thren. 5, 21],
confesamos que somos prevenidos de la gracia de Dios.
 
4- Predestinación en oriente desde la óptica Ortodoxa:
 
A- Ahora verán una treta histórica que hacen los Calvinistas.
 
Ellos aducen que la Iglesia Ortodoxa tiene su misma doctrina. Para ello citan la confesión de Cirilo Lucaris, patriarca de Constantinopla (1629 DC):
 
Chapter 14.
 
We believe that free will is dead in the unregenerate, because they can do no good thing, and whatsoever they do is sin; but in the regenerate by the grace of the Holy Spirit the will is excited and in deed works but not without the assistance of Grace. In order, therefore, that man should be born again and do good, it is necessary that grace should go before; otherwise man is wounded having received as many wounds as that man received who going from Jerusalem down to Jericho fell into the hands of thieves, so that of himself he cannot do anything.
 
Confesión de Cirilo Lucaris, Patriarca de Constantinopla, 1629 DC:
 
 
B- La Iglesia Ortodoxa contestó a esta interpretación calvinista con el credo de Dositheo:
 
Dejo la respuesta Ortodoxa a los Calvinistas.
 
Confesión de Dositheo, Patriarca de Jerusalén (1672 DC):
 
Decree 13
 
We believe a man to be not simply justified through faith alone, but through faith which works through love, that is to say, through faith and works. But [the idea] that faith can fulfill the function of a hand that lays hold on the righteousness which is in Christ, and can then apply it unto us for salvation, we know to be far from all Orthodoxy. For faith so understood would be possible in all, and so none could miss salvation, which is obviously false. But on the contrary, we rather believe that it is not the correlative of faith, but the faith which is in us, justifies through works, with Christ. But we regard works not as witnesses certifying our calling, but as being fruits in themselves, through which faith becomes efficacious, and as in themselves meriting, through the Divine promises {cf. 2 Corinthians 5:10} that each of the Faithful may receive what is done through his own body, whether it be good or bad.
 
 
5 A-Conclusión desde la óptica Eclesial Oriental y Ortodoxa:
 
Podemos afirmar que a Oriente llegaron los rumores del calvinismo y su interpretación de la confesión de Lucaris, por lo cual la Ortodoxia respondió negando el hecho y explicándolo de manera detallada.
 
B- Conclusión desde la óptica Eclesial Occidental:
 
Podemos afirmar con seguridad que la retractación de Agustín en esta área fue un error el cual ha llevado mucha gente al extravío.
 
Otra cosa que sugiero es leer el capitulo 23 de la summa teologica, porque si observan bien es de corte monarguista y es muy probable que Calvino se haya basado de ahí para reflotar tal herejía.
 
Lamentablemente el fatalismo calvinista se puede ver en los esenios, gnosticos, y en los errores de san Agustin y santo Tomás.
 
Si bien en los Canones de Trento hay citaciones de santo Tomas, ninguna es tomada de esas partes erroneas.
 
El Magisterio fue muy sabio a la hora de discernir.
 
6- Análisis del determinismo soteriológico en el judaísmo. 
 
Tomado del libro "Apócrifos del Antiguo Testamento de Alejandro Diez Macho, Tomo 1":
 
Página 31,
 
Las similitudes entre estas dos comunidades son abundantes, a pesar de las diferencias mencionadas: primacía absoluta de la ley, predestinación como entre los esenios11 y en tantos textos de Qumrán (como 1QS 3,15-17), dualismo, tablas celestes (concepto que parece existir tam-bién en Qumrán) n, calendario solar, muy corriente entre los sacerdotes. Este calendario, que provenía de Egipto, se introdujo en primer lugar para la vida civil y, en tiempo de los Hasmoneos, también para la vida religiosa, lo cual motivó la ruptura de los esenios con el clero oficial. Hay muchas coincidencias, pues, entre Jubileos y Qumrán, en cuyas cue-vas 1-4 se han encontrado nada menos que doce manuscritos de esta obra 13. Nickelsburg dice: «Las conexiones entre el Libro de los Jubileos y la comunidad de Qumrán son especialmente estrechas». Jubileos, que procede de una secta no conocida, está relacionado con los grupos de los que proviene Dn 10-12; 1 Hen 72-82; 85-90; 93,1-10 + 91,12-17 11 Josefo, Ant. 13,2,5, 172-173. , „ r 12 Cf. J. C. van der Kam, Textual and Historical Studies in the Book of Jubüees (Missoula 1977) 259. 13 Cf. B. Noack, Qumrán and the Book of Jubilees: «Svenks Exegetisk Ars-Bok» 22-23 (1957-58) 193-194 y 263, n. 100.
 
Página 76,
 
A pesar de que los miembros de Qumrán creían en la libertad, admitían la predestinación para el bien y para el mal13. Como todos los apocalípticos judíos, afirmaban que Dios tiene escrita de antemano la historia del mundo y de los humanos. Ellos, naturalmente, habían sido predestinados para el lote de la luz (1QM 13,9). Tal predestinación no se funda tanto en la descendencia de los patriarcas o sus méritos —aunque recuerdan la alianza de los Padres— como en una elección gratuita. Insisten particularmente en esa elección las hodayot, salmos de la co-munidad, no individuales. Esta teología justificaba que los qumranitas fueran el verdadero Israel, el heredero y continuador de las promesas. La salvación por gracia y no por las obras es, según Sanders, la única soteriología de Qumrán; es la doctrina constante, con pequeñas variaciones según los documentos. No hay otra teología de salvación por las obras. El cumplimiento de los mandamientos es condición y exigencia para permanecer en la elección, en la alianza con Dios, pero es él quien salva. La humana propensión al pecado, que tanto ponen de relieve las hodayot, como en general toda oración en que el hombre se enfrenta a Dios, no desaparecerá hasta el advenimiento del final escatológico. Sin embargo, los esenios de Qumrán tienen medios para expiar sus trans-gresiones, aunque no todas, al menos según 1QS. Los que están fuera de la alianza no pueden alcanzar misericordia ni perdón, sólo les espera el castigo por sus malas obras 14. La importancia de los sacerdotes entre los esenios de Qumrán no deriva únicamente de que el núcleo inicial de la comunidad fuera un grupo de sacerdotes sadoquitas que rompieron con el templo y su sacerdocio, con el «sacerdote impío» (al parecer, Jonatán o Simón, hasmo-neos), sino que se debe, sobre todo, al nexo íntimo que liga santidad y sacerdocio desde el AT. En el consejo supremo de la comunidad había doce laicos y tres sacerdotes, representantes de los tres hijos de Leví <Gn 46,11). El consejo de jueces, según DC 10,4-6, se componía de seis laicos y de cuatro sacerdotes o levitas. La división menor de la comunidad constaba de un sacerdote y diez laicos (1QS 6,3-4). En la guerra 13 Cf. A. González Lamadrid, op. cit., 186-189. 14 Cf. E. P. Sanders, Paul and Palestinian Judaism, 316-321; 291-293 y el apén-dice 4, donde Sanders refuta la doble vía de salvación postulada por Schulz; una vía de salvación es por sola gracia, que es la soteriología de las Hodayet y 1QS, pero no de todos los textos de Qumrán; cf. Sanders, ibíd., yíls; otra vía es la salva-ción por las obras. 
 
Página 80,
 
También los grupos preesenios, esenios o paraesenios
se distinguen por su máxima devoción a la ley, frecuentemente incluso
más que los fariseos, pero contrariamente a éstos suelen clasificar a los
que no pertenecen a su círculo como «hijos de las tinieblas». Así, los
esenios de Qumrán se llaman a sí mismos «hijos de la luz» y consideran
a los fariseos «hijos de las tinieblas», a los que hay que odiar (1QS 1,
9-11).
 
7- Reflexión final:
 
Espero que sea suficiente para haber demostrado el serpenteo a través de la patristica desde las presuposiciones de Calvino hasta la desviación de san Agustin, solo para darle algun peso argumental a esa herejía monarguista.