Conceptos básicos

A- Catecismo de la Suma 133-145. Vida intima de los ángeles.

133. ¿En qué consiste la vida íntima de los ángeles?

R. Supuesto que son espíritus puros, consiste en conocer y amar.

134. ¿Qué especie de conocimiento poseen?

R. Conocimiento intelectual (LIV).

135. ¿No poseen también conocimiento sensitivo como los hombres?

R. Carecen en absoluto de él. (LIV, 5).

136. ¿Por qué?

R. Porque no se da conocimiento sensitivo sin cuerpo orgánico, y los ángeles son incorpóreos (Ibíd.).

137. ¿El conocimiento intelectual de los ángeles es más perfecto que el nuestro?

R. Sí señor.

138. ¿Por qué?

R. Porque ni su conocimiento tiene origen en las especies tomadas del mundo exterior, ni su ciencia progresa mediante el raciocinio, ya que abarca con una sola mirada los principios y las consecuencias (LV, 2, LVIII, 3, 4).

139. ¿Es infinita la ciencia de los ángeles?

R. No señor; porque es finita su naturaleza; únicamente Dios, Ser infinito, posee ciencia infinita.

140. ¿Conocen el conjunto de las criaturas?

R. Sí señor; porque lo exige su cualidad de espíritus puros (LVIII, 2).

141. ¿Saben lo que sucede en el mundo?

R. Sí señor; porque lo ven en sus especies naturales a medida que va sucediendo (Ibíd.).

142. ¿Conocen los pensamientos íntimos y los secretos de los corazones?

R. No señor; porque siendo pensamientos y afectos libres, no concurren necesariamente al cambio y sucesión en de las cosas (LVII, 4).

143. ¿Cómo pueden llegar a conocerlos?

R. Por revelación divina, o porque el agente los manifieste (Ibíd.).

144. ¿Saben lo por venir?

R. Sin revelación especial, No señor.

145. ¿Qué cosas aman los ángeles necesariamente?

R. A Dios sobre todas las cosas, a sí mismos y a las criaturas, excepto cuando el pecado contraría o destruye en el orden sobrenatural la libre propensión del amor natural (LX).

B- Suma Teológica q. 54 a.4

1. El Filósofo, en III De Anima, dice: Así como en toda naturaleza hay algo que es principio de toda pasividad y algo principio de toda actividad, así también lo hay en el alma. Pero el ángel es una determinada naturaleza. Por lo tanto, en él hay entendimiento agente y posible.

2. Como consta en III De Anima, lo propio del entendimiento posible es recibir; lo propio del entendimiento agente, iluminar. Pero un ángel recibe la iluminación del ángel superior e ilumina al inferior. Por lo tanto, en él hay entendimiento agente y posible.

Contra esto: está el hecho de que en nosotros hay entendimiento agente y posible por razón de las imágenes, que son al entendimiento posible lo que los colores a la vista, y al entendimiento agente lo que los colores a la luz, como consta en III De Anima. Pero en el ángel no hay imágenes. Por lo tanto, tampoco en él hay entendimiento agente y posible.

Respondo: La necesidad de admitir en nosotros un entendimiento posible se debe al hecho de que, a veces, estamos en potencia para entender y, a veces, estamos en acto. Por eso, es necesario que exista una facultad que, antes de entender, esté en potencia con respecto a lo inteligible, y que pase a acto cuando lo conoce y después cuando los piensa. Esta es la facultad llamada entendimiento posible. La necesidad de admitir el entendimiento agente proviene del hecho de que las naturalezas de lo material que son las que nosotros conocemos, no existen fuera del alma en estado inmaterial y actualmente inteligible, sino que, tal como existen fuera del alma, sólo son inteligibles en potencia; por lo cual es necesario que exista alguna facultad que las haga inteligibles en acto. Esta es la facultad llamada entendimiento agente.

Pero en los ángeles no se da ninguna de estas dos necesidades, puesto que nunca está en pura potencia para entender lo que entienden por naturaleza, ni sus objetos son inteligibles en potencia, sino en acto; pues, ante todo y sobre todo, entiende lo inmaterial, como se demostrará (q.34 a.7; q.85 a.1). Así, en ellos no puede haber entendimiento agente ni posible, a no ser equívocamente.

A las objeciones:

1. El Filósofo, como se deduce de sus mismas palabras, entiende que estas dos cosas las poseen todas las naturalezas en las que se da el ser engendradas o hechas. En el ángel la ciencia no es engendrada, sino infundida. Por lo tanto, no es necesario que tenga entendimiento agente y posible.

2. Lo propio del entendimiento agente es iluminar, pero no a otro ser inteligente, sino lo inteligible potencialmente, en cuanto que, por la abstracción, lo hace inteligible en acto. Y lo propio del entendimiento posible es estar en potencia respecto a los objetos connaturales de su conocimiento, y, algunas veces, ser reducido a acto. Por lo tanto, que un ángel ilumine a otro no pertenece a la razón de entendimiento agente; como tampoco pertenece a la razón de entendimiento posible el hecho de que sea iluminado en lo referente a los misterios sobrenaturales, para cuyo conocimiento algunas veces está en potencia. Si alguien prefiere llamar a esto entendimiento agente o posible, tomará las palabras en sentido equívoco, aunque, por lo demás, la cuestión de nombres no debe preocupar.